Estas es una de esas noticias que me entristecen y me hacen sentir mal conmigo mismo.
Por una parte como es posible que esto siga pasando, como es que los usos y costumbres les ganen a los Derechos Humanos, a la libre creencia, y las persona sigan queriendo implementar sus religiones a la fuerza, por mi parte como evangélico no creo en las religiones, creo en una relación con Dios y no en una serie de reglas echas por el hombre, reglas como estas que tratan de obligar a la gente a creer en algo contrario.
Por otra parte esa el sentirme mal, ya que en el lugar donde vivo, también en México puedo andar libremente por las calles, colonias y cualquier lado sin tener que ocultar que Cristo es mi único y suficiente salvador, que soy evangélico y muchas veces no tomo en cuenta esto por que siempre a sido de esa manera, ver como día a día lo paso como si fuera otro, sin dar gracias a Dios por cada pequeño detalle, como poder reunirme con mis hermanos a alabar a Dios sin ningún impedimento y que esto muchas veces lo hagamos tan rutinario, que puedo salir a un parque a tener una reunión de oración sin que nadie nos intente hacer daño, que mis familia no sufra persecución o cualquier tipo de daño por causa de mis convicciones.
Pareciera que esa noticia es de hace 100 años, pero lamentablemente seguimos teniendo ese tipo de persecución en México, gracias a Dios por esa liberta que se respeta en algunos lugares de la república, y seguirán nuestras oraciones para que en los lugares donde no lo es esto pueda ser un realidad muy pronto.
+R: Fuente @Chopan / Menéame / Jornada